Dr. Gustavo Suárez, cirugía plástica facial
Modelo didáctico de silicona de la base nasal con los orificios y el pliegue de unión entre un ala nasal y la mejilla visibles

Dr. Gustavo Suárez · Blog del doctor

Cicatriz después de reducir las aletas de la nariz: dónde queda y cómo evoluciona

Reducir la base de las aletas nasales implica incisiones y cicatrices. Qué localizaciones pueden plantearse, por qué su aspecto cambia con el tiempo y qué conviene preguntar antes de decidir una alectomía.

Escrito por Dr. Gustavo Suárez · Revisado por Dr. Gustavo Suárez el

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La reducción de las aletas de la nariz deja cicatrices en las zonas donde se realizan las incisiones. Su localización se planifica para limitar su visibilidad, pero el resultado depende también de cómo cicatriza la piel. Antes de decidir, interesa conocer qué cambio de forma se busca y dónde quedará la cicatriz necesaria para conseguirlo.

La cirugía de base alar o alectomía requiere una valoración individual. La conversación sobre las cicatrices debe formar parte de esa planificación, con una explicación aplicada a la anatomía y a las expectativas de cada persona.

Dónde pueden situarse las incisiones

Las aletas son las partes laterales que delimitan los orificios de la nariz. Según la modificación prevista, las incisiones pueden situarse en la base de las aletas, cerca del pliegue donde se unen con la cara, y pueden afectar a la zona inferior del orificio nasal.

SECFP explica que el estrechamiento de los orificios nasales puede requerir pequeñas incisiones en la base de las aletas. La localización concreta depende del procedimiento. Por eso, resulta útil que el cirujano señale el recorrido propuesto durante la consulta.

Una cicatriz de base alar y la incisión entre los orificios que puede utilizarse en una rinoplastia abierta corresponden a zonas y objetivos distintos. Si se combinan procedimientos, conviene preguntar qué incisiones necesita cada uno.

Qué significa aprovechar un pliegue natural

Situar una incisión cerca de un pliegue busca integrarla en los relieves existentes. Su visibilidad también depende del color, la anchura, el relieve y la evolución de la cicatriz, además de la localización.

La planificación intenta conseguir una cicatriz lo menos llamativa posible, aunque puede seguir siendo visible. La pregunta en consulta puede ser muy concreta: desde qué posiciones podría apreciarse y qué factores de la piel o de la operación influyen en esa previsión.

Cómo cambia la cicatriz durante la curación

El aspecto inicial y el de una cicatriz madura son diferentes. Durante la curación pueden cambiar el color, la firmeza y el relieve. La información del NHS sobre cicatrices describe que suelen atenuarse con el tiempo, aunque su evolución y su apariencia final varían. Esta referencia trata la evolución general de las cicatrices, no un resultado específico de la reducción de base alar.

Conviene separar el cierre de la herida de la maduración posterior de la cicatriz. Una herida cerrada puede seguir mostrando una marca visible y continuar cambiando. Por ello, la valoración se hace a lo largo del seguimiento, en lugar de juzgar el resultado únicamente por su aspecto inicial.

La evolución tampoco permite fijar una fecha idéntica para todas las personas. El equipo debe explicar qué cambios espera y cuándo quiere comprobarlos en revisión.

Qué factores se revisan antes de operar

Los antecedentes de cicatrización aportan información útil. Interesa comentar si otras heridas han dejado marcas especialmente abultadas o anchas y si hubo problemas de curación en intervenciones anteriores.

El tabaco, las enfermedades que afectan a la cicatrización y los tratamientos habituales también forman parte de la historia que debe revisar el médico. A ello se añaden la localización de la herida y las características del procedimiento previsto.

Los antecedentes ayudan a orientar la explicación, pero no permiten anticipar con certeza el aspecto final. La consulta debe relacionar estos factores con el beneficio esperado de reducir la base alar.

Qué cuidados conviene aclarar por escrito

Las instrucciones deben explicar cómo cuidar la herida, cuándo se revisará y qué protección necesita frente al sol. Cualquier producto, masaje o tratamiento específico de la cicatriz requiere una indicación adecuada a la fase de curación.

MedlinePlus describe la curación de las heridas como un proceso que continúa después del cierre inicial. Adaptar los cuidados a ese proceso resulta más útil que aplicar un mismo consejo desde el primer momento.

También conviene saber qué hacer si aparecen molestias o si la herida cambia. Una duda sobre el cuidado se resuelve con el equipo que conoce la intervención y el estado de la zona.

Riesgos y preguntas para tomar la decisión

La intervención tiene riesgos que deben explicarse según la técnica propuesta y la valoración individual. El enrojecimiento que aumenta, el dolor creciente, la secreción o la apertura de la herida justifican contactar con el equipo para valorar la curación.

Si una cicatriz plantea problemas, la página de MedlinePlus sobre revisión de cicatrices ofrece información general sobre su tratamiento quirúrgico. Es una referencia sobre cómo pueden tratarse determinadas cicatrices, distinta de la explicación de su maduración natural. Cualquier tratamiento adicional requiere valorar primero la cicatriz y su evolución.

Antes de decidir, conviene preguntar dónde quedará cada incisión, qué marca podría verse, qué seguimiento se propone y cómo se abordaría una cicatriz problemática. Una valoración individual permite poner en relación el cambio buscado con la cicatriz que implica, sin promesas de invisibilidad.

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