Para qué se plantea
- Reducir la redondez de la mejilla.
- Afinar la zona del hueco de la mejilla, entre el pómulo y la mandíbula.
- Un cambio que se busca permanente: la grasa extraída no vuelve.
Dr. Gustavo Suárez · Cirugía facial
La bichectomía extrae la bola de grasa situada entre el pómulo y la mandíbula, conocida como bola de Bichat. La valoración previa determina si está indicada para ese rostro.
Solicitar una consulta Qué es la bichectomíaEl cambio que se busca
La bola de Bichat es una acumulación de grasa situada entre el pómulo y la mandíbula, en el denominado espacio bucal. La bichectomía consiste en extraerla a través de incisiones practicadas por dentro de la boca. Se plantea para reducir la redondez de la mejilla y marcar más el pómulo y el hueco entre la mejilla y la mandíbula.
En rostros estrechos o finos no está indicada: retirar esa grasa puede hacer que la cara parezca más demacrada con la edad. La bola disminuye de forma natural con los años, por lo que la intervención se desaconseja en personas de más edad. También se requiere un peso estable.
La indicación
La bola de Bichat es una grasa situada entre el pómulo y la mandíbula. Retirarla afina la mejilla y la grasa extraída no vuelve, así que no está indicada en todas las caras.

La valoración
En consulta se exploran el rostro y sus proporciones, se toman fotografías y se revisan los antecedentes de salud y la medicación actual. Se recomienda dejar de fumar antes de la intervención.
El tamaño de la bola de grasa varía entre personas y entre los dos lados de una misma cara. La valoración debe tener en cuenta esas diferencias y el carácter permanente de la extracción. Puede concluir que la intervención no está indicada.
Preparar la primera consultaCómo se realiza
Las incisiones se sitúan por dentro de la boca y por ahí se accede a la bola de grasa. Cuánta grasa corresponde retirar, y si corresponde retirarla, sale de la exploración del rostro concreto.
Por dentro de la boca, en la cara interna de la mejilla.
La bola de grasa situada entre el pómulo y la mandíbula, con el objetivo de reducir la redondez de la mejilla.
Es la contraindicación principal: retirar esa grasa puede hacer que la cara parezca más demacrada con la edad.
La bola disminuye de forma natural con los años. Por eso la intervención se desaconseja en personas de más edad.
El tamaño de la bola varía entre personas y entre ambos lados de un mismo rostro. La asimetría figura entre los riesgos.
Cuando se realiza de forma aislada, sin combinarla con otras intervenciones, la bichectomía puede hacerse con anestesia local, con o sin sedación.
Lo que conviene saber
La grasa que se extrae no vuelve. Es la parte de esta decisión que no se puede deshacer.
En rostros estrechos o finos, retirarla puede hacer que la cara parezca más demacrada con los años, y la bola de Bichat disminuye además de forma natural con la edad. El tamaño de esa grasa varía entre personas e incluso entre los dos lados de una misma cara.
Después de la cirugía
La cicatrización se produce dentro de la boca y avanza de forma progresiva. El resultado tarda en asentarse: lo que se ve al principio no es lo definitivo. La vuelta a la actividad habitual y los cuidados de la boca los indica el equipo que realiza la intervención.
También se valoran los cambios de sensibilidad. Entre las posibles complicaciones figuran la infección, la lesión de un nervio facial, la asimetría entre ambas mejillas y el posible daño de la glándula salival.
En un rostro delgado, retirar esa grasa puede hacer que la cara parezca más demacrada con el paso de los años. Este límite del procedimiento debe valorarse antes de decidir.
Estas complicaciones son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican los riesgos y este límite de forma personalizada según las características de cada paciente.
Antes de decidir
Dudas sobre los efectos, los riesgos y la elección de esta cirugía.
Es la extracción de la bola de grasa situada entre el pómulo y la mandíbula, la bola de Bichat, a través de incisiones por dentro de la boca. Se plantea para reducir la redondez de la mejilla y marcar más el pómulo y el hueco entre la mejilla y la mandíbula.
También se valoran los cambios de sensibilidad. Entre las posibles complicaciones figuran la infección, la lesión de un nervio facial, la asimetría entre ambas mejillas y el posible daño de la glándula salival. Estas complicaciones son excepcionales. A largo plazo, la advertencia principal es que en un rostro estrecho o fino la cara puede parecer más demacrada con la edad. En la consulta, tras la valoración médica, se explican los riesgos y este límite de forma personalizada según las características de cada paciente.
La mejilla pierde redondez en esa zona y el pómulo y el hueco entre mejilla y mandíbula quedan más marcados. Cuánto cambia depende del tamaño de la bola, que varía entre personas y entre los dos lados de una misma cara. Es un cambio sobre el que no cabe prometer un resultado concreto.
La bola de grasa disminuye de forma natural con los años. En personas de más edad, retirarla puede dejar el rostro más demacrado, por lo que la intervención se desaconseja. La edad por sí sola no determina la indicación: hace falta explorar el rostro.
Las fotografías de otras personas no permiten anticipar el resultado propio. El tamaño de la bola y la forma de la cara son distintos en cada caso, y el mismo procedimiento no produce el mismo cambio. Lo que sí puede hacer una imagen de referencia es explicar qué se busca, para que la exploración lo contraste.
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