Dónde está la desviación
No todas las desviaciones son iguales. La exploración previa identifica dónde está y cómo es, y de ahí sale la técnica que procede.
Dr. Gustavo Suárez · Cirugía de nariz
El tabique desviado estrecha el paso del aire y dificulta la respiración a diario. La septoplastia lo corrige sin plantear cambios en la forma externa de la nariz.
Solicitar una consulta Qué es la septoplastiaEl problema que resuelve
El tabique es la estructura de cartílago y hueso que divide la nariz en dos cavidades. Cuando se pliega, se deforma o se curva predominantemente hacia un lado, puede obstruir el paso del aire.
La congestión, el ronquido, la sequedad nasal, la disminución del olfato, el cansancio o el dolor de cabeza pueden acompañar a una desviación. El Dr. Suárez recomienda operar cuando la desviación causa problemas de salud que afectan a la vida diaria y a la calidad del sueño; las desviaciones que no dan síntomas no suelen requerir corrección.

Qué se valora
El Dr. Suárez revisa los antecedentes, los tratamientos previos y la medicación habitual, que puede influir en el riesgo de sangrado. Examina el tabique y las estructuras que intervienen en el paso del aire, incluidas las válvulas nasales y los cornetes.
Una exploración minuciosa, con endoscopia nasal, identifica dónde está la desviación y cómo es, y eso determina qué técnica procede. La misma exploración distingue si el problema está en el tabique, en los cornetes o también en la forma externa de la nariz.
Cómo es la primera consultaCómo se realiza
La septoplastia corrige la desviación del tabique para mejorar el paso del aire. El acceso endonasal se realiza por los orificios naturales y no deja una incisión externa; los casos que precisan un abordaje abierto tienen una planificación diferente.
No todas las desviaciones son iguales. La exploración previa identifica dónde está y cómo es, y de ahí sale la técnica que procede.
La cirugía del tabique admite distintos enfoques: endoscópico, abierto o extracorpóreo. La elección depende de la complejidad de la desviación, no de una preferencia general.
Puede formar parte del tratamiento de pacientes con otros problemas nasales o facilitar el acceso para otra cirugía. Por sí sola no elimina pólipos ni garantiza resolver la sinusitis, los ronquidos o la apnea.
La corrección del tabique puede realizarse a la vez que una rinoplastia. Esa intervención combinada es la septorrinoplastia.
Si la obstrucción viene también del agrandamiento de los cornetes, la valoración lo tiene en cuenta. La cirugía de cornetes actúa sobre otra estructura.
Después de la cirugía
La recuperación de la septoplastia es progresiva. Los cuidados de cada momento se explican en consulta antes de operar.
Congestión e hinchazón iniciales. Forman parte del postoperatorio y ceden poco a poco.
Evitar sonarse, estornudar con la boca abierta y dormir incorporado ayudan a proteger la zona intervenida.
La actividad se reanuda de forma progresiva, a medida que la recuperación lo permite.
Antes de decidir
Aunque son poco frecuentes, entre los riesgos reconocidos están la infección, el sangrado excesivo, la disminución del olfato, las alteraciones de la cicatrización, la perforación del tabique, la acumulación de sangre o el entumecimiento temporal. En casos excepcionales, la cirugía nasal puede dejar también una dificultad respiratoria permanente. En conjunto, la probabilidad de que aparezcan estas complicaciones es baja.
La septoplastia corrige el tabique y no está pensada para cambiar el aspecto de la nariz.
En la consulta, tras la valoración médica, los riesgos se explican de forma personalizada según las características de cada paciente.
Antes de decidir
Lo que más se pregunta antes y después de operar el tabique.
La septoplastia corrige el tabique para resolver la obstrucción y mejorar la respiración. La rinoplastia modifica la forma o el tamaño de la nariz. Cuando hacen falta las dos cosas, la intervención combinada es la septorrinoplastia.
Cambiar el aspecto no es su objetivo: actúa sobre el tabique. El acceso endonasal no deja una incisión externa; si se requiere un abordaje abierto o modificar también la forma, debe explicarse dentro del plan individual.
No hay una cifra que valga para todos. La congestión y la hinchazón iniciales forman parte del proceso, y la actividad se reanuda de forma progresiva. La vuelta al trabajo o al ejercicio depende de la intervención, de la evolución y del tipo de actividad.
Con congestión e hinchazón los primeros días, y con indicaciones concretas: evitar sonarse la nariz, estornudar con la boca abierta y dormir con la cabeza algo incorporada. Los cuidados posteriores se explican antes de operar.
Las molestias y la sensación de nariz tapada forman parte de los primeros días. Los cuidados posteriores y el seguimiento se explican antes de la intervención, junto con las posibles complicaciones.
Procedimientos relacionados
Corrige el tabique y la forma externa de la nariz en la misma intervención, cuando la desviación afecta a la respiración y al aspecto.
Reduce el volumen de los cornetes cuando su agrandamiento obstruye el paso del aire y el tratamiento médico no lo resuelve.