Después de un cáncer de piel
Extirpar un tumor de la piel deja un defecto de tejido, y la reconstrucción lo repara. Busca a la vez recuperar el aspecto y mantener la función.
Dr. Gustavo Suárez · Cirugía de nariz
Un cáncer de piel, un accidente o un colapso de la estructura pueden alterar la forma de la nariz y el paso del aire. La rinoplastia reconstructiva, o reconstrucción nasal, busca restablecer una y otro.
Solicitar una consulta Qué es la rinoplastia reconstructivaEl problema que resuelve
La rinoplastia reconstructiva atiende narices que han perdido forma, estructura o capacidad de respirar. El Dr. Suárez la plantea después de un cáncer de piel, de un accidente, de un traumatismo nasal o de un colapso de la nariz, entre otras situaciones.
Su objetivo es restablecer la forma y la función de la nariz, y que la deformidad que quede sea mínima. Una reconstrucción no devuelve la nariz que había antes, y ese límite forma parte de la conversación previa.
Por qué se plantea
El Dr. Suárez nombra estas situaciones entre los motivos frecuentes de una reconstrucción nasal, aunque no son las únicas.
Extirpar un tumor de la piel deja un defecto de tejido, y la reconstrucción lo repara. Busca a la vez recuperar el aspecto y mantener la función.
Un golpe puede alterar la forma de la nariz y el paso del aire. La reconstrucción busca restablecer las dos cosas.
Figura también entre los motivos que nombra el doctor. Qué parte de la estructura ha cedido, y cómo se aborda, lo determina la exploración física.

Qué se valora
El Dr. Suárez comienza por conocer los objetivos estéticos y funcionales de cada paciente y realiza una exploración física detallada para valorar la estructura de la nariz. Para ello, no se centra únicamente en la nariz, sino que analiza también el conjunto de la cara, incluidos los labios y la barbilla, ya que todos estos elementos influyen en cómo se percibe el resultado.
Su formación en otorrinolaringología y en cirugía plástica facial sustenta este estudio. El fellowship de la Academia Europea de Cirugía Plástica Facial es un programa dedicado a la cirugía plástica y reconstructiva de la cara, y entre sus publicaciones figura un trabajo sobre rinoplastia en labio y paladar hendidos.
Conocer al Dr. SuárezCómo se aborda
Cada reconstrucción parte de lo que falta. El plan depende del tejido perdido, de la estructura que queda y de si el problema afecta también al paso del aire.
Los defectos pequeños pueden cerrarse directamente o cubrirse con tejido de la zona vecina. Los defectos grandes de piel y partes blandas requieren reconstrucciones más complejas, a veces en varias etapas.
Los injertos de cartílago o de hueso sirven para devolver soporte a la estructura interna de la nariz, que es la que sostiene la forma y mantiene abierto el paso del aire.
Hay problemas funcionales complejos, como por ejemplo el colapso valvular, que no se resuelven con una septoplastia ni una cirugía de cornetes. La valoración estudia la nariz por fuera y por dentro.
Toda cirugía deja cicatriz, también la reconstructiva. Dónde queda y qué cuidados requiere se explican antes de la intervención, junto con las posibles complicaciones.
Después de la cirugía
La inflamación y la sensación de congestión pueden formar parte de las primeras semanas, y el aspecto todavía puede cambiar durante los meses siguientes.
Cuando la reconstrucción se plantea en varias etapas, el seguimiento acompaña a cada una de ellas. La vuelta al trabajo o al ejercicio depende de la intervención, de la evolución y del tipo de actividad.
Entre los riesgos reconocidos de la cirugía nasal están el sangrado abundante, la infección, las alteraciones de la cicatrización, la alteración del olfato, el daño de la pared de cartílago que separa las fosas y la dificultad respiratoria permanente, además de los riesgos generales de cualquier cirugía.
El objetivo es que la deformidad que quede sea mínima, no recuperar la nariz anterior.
Estos riesgos son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican de forma personalizada según las características de cada paciente.
Antes de decidir
Preguntas que suelen acompañar a una reconstrucción nasal.
Del tejido que falta y del que queda. Un defecto pequeño puede resolverse con el cierre directo de la piel o con tejido de la zona vecina; uno grande requiere una reconstrucción más compleja, a veces en varias etapas. La exploración en consulta es la que sitúa cada caso.
No hay un tipo de nariz que pueda señalarse como el más difícil. En reconstrucción, lo que marca el plan es el tejido que falta, el estado del que queda y si la respiración también está afectada.
Esa decisión no se resuelve en una consulta privada: depende del motivo de la intervención y de los criterios del servicio de salud que corresponda. Lo que sí puede hacer la consulta es explicar qué problema hay y qué opciones existen.
Las dudas anotadas y los informes disponibles, especialmente si ya ha habido una operación de nariz o un traumatismo. También conviene informar sobre la medicación habitual, las alergias y otros tratamientos.
Procedimientos relacionados
Cirugía sobre una nariz ya operada. La valoración parte de la intervención anterior y del estado de los tejidos.
Corrige el tabique y la forma externa de la nariz en la misma intervención, cuando la desviación afecta a la respiración y al aspecto.