Dónde queda la incisión
En el pliegue natural del párpado superior, que es lo que permite que la cicatriz quede disimulada.
Dr. Gustavo Suárez · Cirugía facial
La blefaroplastia superior es la cirugía del párpado superior. Retira el exceso de piel y, cuando procede, de grasa y de músculo, a través de una incisión situada en el pliegue natural del párpado.
Solicitar una consulta Qué es la blefaroplastia superiorEl problema que resuelve
El motivo de consulta habitual es el aspecto de párpado caído o descolgado, que da apariencia de cansancio o de mayor edad. La intervención retira la piel que sobra en el párpado superior y, si la exploración lo indica, también grasa y músculo. La incisión se sitúa en el pliegue natural del párpado, de modo que la cicatriz queda disimulada.
La blefaroplastia no elimina las arrugas de la cara ni corrige la caída de las cejas. La posición de la ceja se trata con otra intervención, el lifting de cejas.
No todo párpado caído se debe a exceso de piel: la ptosis del propio párpado y el descenso de la ceja requieren una valoración diferente. La blefaroplastia superior no corrige por sí sola todas esas causas.
Cuando afecta a la vista
Cuando el exceso de piel del párpado estorba la visión, la intervención puede mejorar el campo visual.
La Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial recoge esta indicación médica en los casos de dermatocalasia severa que llega a impedir la visión.
La exploración debe confirmar que el exceso de piel obstruye la visión para plantear esa mejoría. La valoración del párpado tiene en cuenta tanto el aspecto como la función.
Qué se estudia en consulta
Qué se valora
La valoración del párpado no se limita a la piel. Incluye la visión y la producción de lágrima, los antecedentes oftalmológicos, la medicación, las alergias y el hábito tabáquico. Se atiende a situaciones de riesgo como las alteraciones tiroideas, la sequedad ocular, la hipertensión, la diabetes o el glaucoma, y a los antecedentes de ojo seco o de desprendimiento de retina.
También se valora qué espera cada persona. Buen candidato es quien busca una mejoría, y no una perfección absoluta, con buen estado general y expectativas realistas. Conviene además separar dos cosas que se confunden: el exceso de piel del párpado y la ceja que ha descendido.
Conocer el lifting de cejasCómo se realiza
La incisión se sitúa en el pliegue natural del párpado superior. Desde ahí se retira el exceso de piel y, si procede, de grasa. Qué se retira exactamente depende de lo que muestre la exploración, no de una pauta única.
En el pliegue natural del párpado superior, que es lo que permite que la cicatriz quede disimulada.
El exceso de piel y, cuando la valoración lo indica, también grasa y músculo del párpado.
Con ese nombre se agrupan tratamientos no quirúrgicos de la piel del párpado. Son procedimientos distintos de esta cirugía y no la sustituyen.
Después de la cirugía
Las molestias en los párpados ceden con medicación. La inflamación y los hematomas se atenúan de forma progresiva y los primeros días se indica reposo relativo. La vuelta a la lectura, a las lentillas, al trabajo y al ejercicio es escalonada. El aspecto de los primeros días no es el definitivo: mientras la inflamación siga presente, lo que se ve todavía va a cambiar.
La inflamación y los hematomas se atenúan de forma progresiva durante la recuperación. También se valoran la visión borrosa temporal y el ojo seco. Entre las posibles complicaciones figuran la infección, el sangrado, el edema prolongado, la dificultad para cerrar por completo los párpados, la cicatrización asimétrica y, de forma excepcional, la alteración o la pérdida de visión.
El resultado puede no ser el esperado y hacer necesaria otra intervención. Conviene además comprobar la titulación de quien opera y el registro del centro antes de decidir: puede consultarse la formación del Dr. Suárez y la clínica donde atiende.
Estas complicaciones son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican los riesgos de forma personalizada según las características de cada paciente.
Antes de decidir
Las dudas más repetidas sobre el postoperatorio, los riesgos y lo que cabe esperar.
La duración varía entre personas. Las molestias ceden con medicación, la inflamación y los hematomas disminuyen de forma progresiva y la vuelta a la lectura, las lentillas, el trabajo y el ejercicio es escalonada, según la evolución.
La inflamación y los hematomas se atenúan de forma progresiva durante la recuperación. También se valoran la visión borrosa temporal y el ojo seco. Entre las posibles complicaciones figuran la infección, el sangrado, el edema prolongado, la dificultad para cerrar por completo los párpados, la cicatrización asimétrica y, de forma excepcional, la alteración o la pérdida de visión. Estas complicaciones son excepcionales. También cabe que el resultado no sea el esperado y haga falta otra intervención. En la consulta, tras la valoración médica, se explican los riesgos de forma personalizada según las características de cada paciente.
Lo primero: el aspecto de los primeros días no es el definitivo, porque la inflamación sigue presente. La intervención retira el exceso de piel del párpado. No elimina las arrugas de la cara ni corrige la caída de la ceja, y el resultado puede no coincidir con lo esperado.
La inflamación cede de forma progresiva y la cicatriz sigue evolucionando después. El seguimiento en consulta permite comprobar cómo avanza ese proceso en cada persona.
La decisión depende de la mejoría que se busca y de que las expectativas sean realistas. En consulta se revisan los riesgos y los límites para valorar si la intervención responde a esas expectativas.
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