Riesgos
- Lo que puede aparecer durante o después de la cirugía.
- Entre ellos, el sangrado, la infección, las alteraciones de la cicatrización y las dificultades respiratorias.
- Se revisan antes de operar, caso por caso.
Dr. Gustavo Suárez · Información para pacientes
La inflamación, los hematomas y la sensación de congestión pueden formar parte de la recuperación. Su ritmo depende de la intervención, de la evolución de cada persona y del tipo de actividad.
Solicitar una consulta Qué esperarAntes de operar
Al considerar una rinoplastia, surgen preguntas sobre la recuperación y la vuelta a las actividades habituales. Conocer los cuidados y las posibles complicaciones ayuda a entender lo que supone operarse. Por eso el doctor explica antes de la intervención los cuidados posteriores y cómo se organizará el seguimiento.
No hay un calendario que valga para todos: la vuelta al trabajo o al ejercicio depende de la intervención, de la evolución y del tipo de actividad. Y el aspecto de las primeras semanas todavía puede cambiar durante los meses siguientes.
Cuándo pedir ayuda
La inflamación y la congestión pueden formar parte de la recuperación. Un dolor intenso o que no se controla, un sangrado importante o síntomas inesperados requieren contactar cuanto antes con el equipo que ha realizado la intervención o buscar atención médica. Ante una dificultad respiratoria importante u otra emergencia, acude a urgencias.
Antes de operarte, pide las instrucciones por escrito y confirma qué canal utilizar si surge un problema. No esperes a la siguiente revisión programada ante una señal de alarma. Esta web no ofrece un canal de urgencias.
Las revisiones
Las revisiones permiten valorar la cicatrización, la respiración y la evolución de la forma. El calendario y las instrucciones se concretan con el equipo que opera; no hay un protocolo único que pueda fijarse aquí.
Según el NHS, algunas personas necesitan hasta dos semanas de baja laboral y entre cuatro y seis semanas para retomar ejercicio intenso. Son referencias generales, no una autorización para reanudar actividades: la intervención, el trabajo y la evolución pueden cambiar esos plazos. La inflamación y el resultado continúan evolucionando durante meses.
Después de la cirugía
La duración de cada etapa depende de la intervención y de la evolución de cada paciente.
La nariz suele quedar protegida con un apósito y una férula. Las indicaciones concretas para esos días se explican antes de la intervención.
Pueden aparecer inflamación, hematomas alrededor de los ojos, sensación de congestión, rigidez o menos sensibilidad en la nariz y algún sangrado leve. La Sociedad Española de Otorrinolaringología señala que la nariz no suele doler después de una rinoplastia, y las molestias pueden controlarse con analgésicos habituales.
La inflamación cede poco a poco. La vuelta al trabajo depende de la intervención, de la evolución y del tipo de actividad, y conviene evitar los esfuerzos físicos intensos y levantar peso hasta que el doctor indique que se pueden retomar.
El aspecto de las primeras semanas todavía puede cambiar. La inflamación tarda en desaparecer del todo, y puede pasar un tiempo hasta que se aprecia el efecto completo de la operación.
La evolución se revisa en consulta. Cómo se organiza ese seguimiento se explica antes de operar.
Indicaciones generales
El servicio de salud británico recoge estos cuidados generales. Cada paciente debe seguir las indicaciones que el doctor le dé antes de la intervención.
Apoyar la cabeza en almohadas al descansar ayuda a reducir la inflamación.
Al estornudar, mantener la boca abierta para no hacer presión sobre la nariz.
Evitar mojarla y evitar los baños calientes mientras se lleva.
Ni ejercicio intenso ni levantar peso hasta que el doctor indique que se pueden retomar.
Con tiempo
El aspecto de las primeras semanas todavía no es el resultado.
La inflamación tarda en desaparecer del todo y la nariz puede seguir cambiando durante los meses siguientes. Por eso la evolución se valora en las revisiones.
Riesgos y límites de la rinoplastiaDudas habituales
Reposo, molestias y vuelta a la actividad después de la operación.
No hay una cifra que valga para todos. El reposo y la vuelta a la actividad dependen de la intervención, de la evolución y del tipo de actividad, y se concretan antes de operar.
Depende de la intervención, de la evolución y del tipo de trabajo, así que se concreta para cada caso antes de la operación.
La Sociedad Española de Otorrinolaringología señala que la nariz no suele doler después de una rinoplastia. Lo que sí puede aparecer son molestias, inflamación y sensación de congestión, y las molestias pueden controlarse con analgésicos habituales.
Entre las indicaciones generales están no sonarse la nariz, no mojar la férula y evitar los esfuerzos intensos. Las que valen en cada caso las da el doctor antes de la intervención.
Puede pasar un tiempo. El aspecto de las primeras semanas todavía puede cambiar durante los meses siguientes, y la inflamación tarda en desaparecer del todo.
Una decisión informada
La decisión de operarse es personal: consiste en valorar si lo que la cirugía puede aportar responde a los objetivos propios y si sus riesgos resultan aceptables. Antes de la intervención, el doctor explica los cambios propuestos, los cuidados posteriores y el seguimiento, y esa información incluye también las posibles complicaciones.
Los riesgos no pesan igual en todos los casos. La valoración médica permite revisar qué riesgos son relevantes para cada paciente y cómo se abordarían. Antes de operar se firma además un consentimiento informado que recoge el procedimiento y sus riesgos.
Dos cosas distintas
Los riesgos son posibles complicaciones de la intervención. Los límites son cambios que la cirugía no puede conseguir, aunque transcurra sin complicaciones. Ambos se revisan en consulta.
Qué recogen las fuentes
Estos son los riesgos que recogen la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y el servicio de salud británico. No es una lista cerrada ni indica con qué frecuencia aparece cada uno.
Las posibles complicaciones son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican los riesgos de forma personalizada según las características de cada paciente.
Hemorragia o hematoma. El servicio de salud británico menciona expresamente el sangrado nasal abundante.
Infección, mala curación de las heridas o una cicatrización desfavorable.
Alteraciones en el paso del aire después de la operación. El servicio de salud británico recoge la posibilidad de que la dificultad respiratoria sea permanente.
Cambios en la sensibilidad de la piel o entumecimiento, dolor persistente y alteración del olfato.
Asimetría de la nariz, irregularidades en el contorno de la piel, ruptura de pequeños vasos superficiales, decoloración e hinchazón. El resultado estético puede no coincidir con lo esperado.
Lesión de estructuras próximas, incluido el cartílago que separa las fosas nasales. La perforación del tabique figura en la lista de la ASPS como infrecuente.
Reacciones a los materiales que se implanten, cuando se utilizan.
Los generales de cualquier intervención, como los coágulos de sangre o las reacciones alérgicas.
En algunos casos puede requerirse otra cirugía: si el resultado estético no satisface, si persisten problemas funcionales o si aparecen complicaciones tardías.
Lo que nadie puede prometer
Los resultados no siempre son predecibles ni permanentes.
Lo recoge el documento de información de la Sociedad Española de Otorrinolaringología. El resultado estético puede no coincidir con lo esperado y, en algunos casos, puede requerirse otra cirugía.
Rinoplastia secundariaEn la consulta
Estas preguntas ayudan a conocer los riesgos, las opciones de tratamiento y los límites de la intervención.
La valoración médica permite revisar qué riesgos son relevantes para cada paciente y cómo se abordarían.
Cuáles son las más habituales en la intervención que se plantea.
La exploración contrasta los objetivos con la anatomía y la planificación recoge también los límites de la intervención.
Qué hacer si surge un problema o el resultado no satisface, y si un tratamiento posterior tendría un coste añadido. Cómo se prepara un presupuesto.
El documento de consentimiento recoge el procedimiento y sus riesgos. Es el momento de preguntar lo que no quede claro.
Dudas habituales
Dudas sobre las complicaciones y los resultados de la cirugía.
Como toda cirugía, tiene riesgos, generales y propios de la nariz. Entre los que se revisan están el sangrado, la infección, las alteraciones de la cicatrización y las dificultades respiratorias. Las posibles complicaciones son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican los riesgos de forma personalizada según las características de cada paciente.
El resultado estético puede no coincidir con lo esperado y, en algunos casos, puede requerirse otra cirugía. Si ya ha habido una rinoplastia, la valoración tiene en cuenta la operación anterior, el estado de los tejidos y la evolución de la cicatrización, y puede ser necesario esperar a que la nariz termine de recuperarse. Rinoplastia secundaria.
Las dificultades respiratorias figuran entre los riesgos descritos, y el servicio de salud británico recoge la posibilidad de que sean permanentes. La exploración previa estudia el tabique y las estructuras que intervienen en el paso del aire, incluidas las válvulas nasales y los cornetes.
La alteración del olfato figura entre los riesgos que recoge el servicio de salud británico. Es uno de los puntos que conviene repasar en la consulta.
No. Los resultados no siempre son predecibles ni permanentes, y en una nariz ya operada ningún cirujano puede garantizar el resultado.
Información para pacientes
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Imágenes de antes y después de rinoplastia y orientaciones para entender sus límites. Consulta con el Dr. Gustavo Suárez en Barcelona.
Una selección de opiniones de pacientes publicadas en Google, con enlace a su fuente. Dr. Gustavo Suárez, consulta en Barcelona.