Si la consulta es por un niño
- Se valora que la oreja haya alcanzado un desarrollo suficiente.
- La edad y la indicación se deciden individualmente.
- Cuenta también que el propio niño lo desee.
Dr. Gustavo Suárez · Cirugía facial
El Dr. Gustavo Suárez realiza otoplastia, la operación que permite modificar la forma, el tamaño o la separación de las orejas respecto a la cabeza. La exploración de la zona y los antecedentes de cada persona orientan la recomendación.
Solicitar una consulta Qué es la otoplastiaEl motivo de consulta
La otoplastia es la operación de orejas. Permite modificar su forma, su tamaño o su separación respecto a la cabeza. El motivo de consulta suele ser una oreja que sobresale, lo que se conoce como orejas de soplillo, o un tamaño que desentona con el resto del rostro.
Consultan tanto adultos como padres que preguntan por un niño. La valoración médica revisa la forma y el tamaño de las orejas, su desarrollo y el motivo de consulta para determinar si procede la intervención.

Qué se valora
El doctor examina ambas orejas desde distintos ángulos y estudia su relación con el rostro. Esa evaluación del caso concreto es la que permite elegir la técnica. La formación del Dr. Suárez en otorrinolaringología y cirugía plástica facial sustenta este estudio de la zona.
La valoración recoge además el estado de salud general y los antecedentes, y dedica tiempo a los riesgos y a lo que cabe esperar. Cuando la consulta es por un niño, el desarrollo de la oreja forma parte del estudio.
Preparar la primera consultaDos consultas distintas
En los dos casos, el doctor examina ambas orejas y su relación con el rostro. En la consulta por un niño se añade una cuestión previa: si la oreja ha alcanzado un desarrollo suficiente.
Cómo se realiza
La cirugía trabaja sobre el cartílago de la oreja a través de una incisión situada por detrás. Qué se hace exactamente sobre ese cartílago depende de lo que se busque corregir y de la anatomía de cada oreja.
La incisión posterior es un abordaje habitual para la oreja prominente. Otras alteraciones de forma o tamaño pueden requerir técnicas y cicatrices diferentes.
La intervención recoloca la oreja prominente hacia una posición más próxima a la cabeza. Es el motivo de consulta más habitual.
Cuando lo que preocupa es el tamaño, la cirugía también permite reducir una oreja grande.
La incisión se sitúa detrás de la oreja, de modo que la cicatriz queda disimulada en esa zona. Con el tiempo se atenúa.
La técnica se elige según la anatomía de cada oreja y el cambio que se busca.
Después de la cirugía
Las molestias de los primeros días se controlan con medicación. La actividad queda limitada mientras la zona cicatriza, y la vuelta a la natación y a los deportes de contacto es posterior y escalonada. Cuánto tarda cada persona depende de su evolución y del tipo de actividad.
El dolor, la inflamación, el entumecimiento temporal y la cicatriz forman parte de la recuperación esperable. Entre las complicaciones descritas figuran el hematoma, la infección, incluida la del cartílago, la pérdida de simetría entre ambas orejas y la posibilidad de que estas vuelvan a separarse. A ellas se suman los riesgos generales de cualquier cirugía.
Estas complicaciones son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican de forma personalizada según las características de cada paciente.
Antes de decidir
Las dudas que más se repiten sobre la operación de orejas, en niños y en adultos.
Es la cirugía de las orejas. Permite recolocar la oreja que sobresale hacia una posición más próxima a la cabeza y, cuando procede, reducir el tamaño de una oreja grande. Se trabaja sobre el cartílago a través de una incisión situada por detrás.
Mientras la oreja sigue desarrollándose, en general no es recomendable. No obstante, en casos seleccionados puede realizarse con seguridad a partir de los 6 o 7 años. Cada caso debe valorarse de forma individual en consulta.
Las molestias de los primeros días se controlan con medicación y varían entre personas. Antes de operar se explica qué puede esperarse durante la recuperación.
El dolor, la inflamación, el entumecimiento temporal y la cicatriz forman parte de la recuperación esperable. Entre las complicaciones descritas figuran el hematoma, la infección, incluida la del cartílago, la pérdida de simetría entre ambas orejas y la posibilidad de que estas vuelvan a separarse. A ellas se suman los riesgos generales de cualquier cirugía. Estas complicaciones son excepcionales. En la consulta, tras la valoración médica, se explican de forma personalizada según las características de cada paciente.
La cobertura depende de la indicación clínica y de la valoración del servicio público de salud. La cartera común excluye los procedimientos con finalidad estética que no estén relacionados con un accidente, una enfermedad o una malformación congénita. La situación concreta debe consultarse dentro del sistema público.
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